miércoles, 6 de julio de 2011

EL TIEMPO DE WILLIAM BLAKE - Manuel Martínez Acuña

EL TIEMPO DE WILLIAM BLAKE

No hay mucho por creer que el tiempo sea
una dádiva eterna, un don sagrado,
como pensaba Blake de esa marea
infinita de días y pasado.

Hacía ver que todo le era dado
de un modo sustantivo, o de albacea,
desde cuyo supuesto apostolado
debía hacerse pura toda idea.

Desde entonces la noche es más oscura,
y es el tiempo una música arreglada
que, toma el texto de una partitura

oculta de razón, atosigada
de himnos ambrosianos, a la altura
de una gracia divina o revelada.


Manuel Martínez Acuña

Maracaibo 4/8/05

sábado, 2 de julio de 2011

A PUNTO DE VOLAR - Manuel Martínez Acuña





A PUNTO DE VOLAR

 Ya por poco emplumaban sus acordes.
Ojos negros, redondos y vivaces.
Azulejo esmeralda,
crudo de alas; efímero destello
que se amengua o mitiga
              como espuma en la arena de una playa;             
o, lana que no acaba por blanquearse.

Del arte de volar sabía tan poco,
que faltar pudo al bien que debió al nido;
  apresurándose a probar del aire
sus tendidos andamios.

Pero un palmario axioma, irrecusable,
desde su hado, o a merced de un sino,
cierra la reja de su vieja rama,
 sus sueños, ilusiones, maitinadas,
a punto de volar.

Es la escena montada sobre el viento
donde el mundo y su oleaje
no son sino accesorios demorados;
actores, libretos, raudal de voces,
que abruman de ficción la realidad.

Es por eso que de todas estas cosas,
la menos habitual es la razón.

Manuel Martínez Acuña.

Maracaibo 2 de julio, de 2011.